sábado, 21 de abril de 2012

carta a dos jóvenes cineastas

En una secuencia de Declaración de guerra, Romeo y Julieta, junto con su familia, todos reunidos alrededor de una mesa, al escuchar una llamada esperada de teléfono, giran la cabeza a la vez, de un modo cómico. Eso me hizo recordar una secuencia de La piel dura en la que unos niños, en clase, se giran para descubrir a su nuevo compañero, de un modo artificial, alejado del realismo. Y toda la filmografía de Truffaut está plagada de momentos artificiales. Pienso también en uno de sus maestros, en Hitchcock, en lo cerca que se sitúan del cine. El cine es Bresson.

Es una idea que defiende Godard, el cine no tiene porqué ser realista, ya que es un artificio. He vuelto a ver Elogio de amor varias veces. Qué equivocados estábamos cuando creíamos que en la segunda parte del filme Godard se salía de tono, y qué apreciable es su paleta, tanto como la de Van Gogh. La gente que considera a Godard un pedante es estúpida. Ante una pintura de Picasso nadie se atrevería a tachar al pintor de pedante. Es triste que la juventud esté en contra de los valientes, de un hombre que ha decidido ser fiel y consecuente con su propio apasionamiento. El cine de Godard es un cine que trata sobre lo que deberían de tratar todas la películas, sobre la cuestión ¿cómo meter en el cine más que la vida? Antes pensaba que mi amor por Godard no era puro porque creía que lo que realmente me interesaba de sus películas eran los diálogos. Ahora estoy profundamente enamorado de sus imágenes y de su conciencia poética. 

Lo escribía Tarkovski a propósito de Buñuel: sabía que una estructura poética no necesita declaraciones de ningún tipo. Esto está relacionado con la anécdota del día en que Buñuel se enfadó con su director de fotografía porque le había preparado un plano de un paisaje espectacular, y giró la cámara 180º para filmar un camino de tierra (decimos plano pero decimos mal, deberíamos de decir ángulo).

Me río cuando escucho a gente debatir cuestiones sobre el fondo y la forma. ¿Quién debate sobre la moral? La estética es una cuestión de moral, eso ya lo sabíamos, pero hay ideas que necesitan tiempo para ser comprendidas. Hemos de tratar de huir del estilo si queremos ser puros.


domingo, 18 de marzo de 2012

Declaración de guerra


Llenar la pelicula de toda la vida posible. Ese es el tema del filme. Lamentarse de no poder oler las imágenes. Apoderarse del espacio cinematográfico como si de una batalla se tratase, para evitar que todos los canallas del mundo nos impongan su modo de vida. Todas las canciones caben en una película. Todos los temas. En el cine todo puede o debe suceder. Como cuando en Declaración de guerra Romeo logra hacer aparecer una botella de champang de una palmada de manos. Tras este filme, ya no tenemos excusa para no filmar nuestras propias historias. Tenemos la obligación de demostrar que todo lo que vivimos en presente perdura, aunque solo sea una ilusión que la muerte nos arrebatará algún día.


lunes, 27 de febrero de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Z#

Le conoció por Internet, al chico de 18 años que le preguntó si le interesaba la cultura porque era uno de sus mínimos. De no ser así el aburrimiento alcanzaría sus conversaciones y tarde o temprano se aburrirían el uno del otro. No se atrevía a escribir algunos detalles sobre cómo había conocido a este chico, entonces pensó mejor en elidirlos en lugar de disfrazarlos, era una cuestión moral. Al principio desconfiaba de su edad pero a la vez sentia curiosidad por encontrarse con aquel muchacho que se tomaba su tiempo para responder a sus preguntas antes de contestar con una gravedad pesada y desconocida para él. ¿Tú qué quieres tomar? Agua. Y solo fumo cigarrillos si son Camel. Le enseñó su colección de libros y el chico aprovechó para tumbarse en su cama alegando dolores de espalda. Se tumbó a su lado y al decir Clint Easwood recibió un besó inesperado, y entonces tuvo que añadir y tú también me gustas. Y acabó chupándosea mientras el chico disfrutaba como solo se sabe disfrutar a los 18. Al marcharse le vino a la cabeza Zulueta preguntándose ¿Pero la gente qué se cree? ¿que hay otra vida dentro de esta vida? y se puso a escribir.

viernes, 13 de enero de 2012

sábado, 7 de enero de 2012

la verdad se sentó sobre nuestras rodillas


Creo que fue en el segundo Congreso de Cine Europero en Barcelona donde unos pocos asistimos a la proyección del filme Noche y Día de Chantal Akerman. La luz atravesaba la sala y rebotaba en la pantalla para acabar siendo absorbida por nuestras retinas, solo entonces supimos que estábamos siendo espectadores del cine con el que siempre habíamos soñado: aquellas imágenes solo podían haber sido proyectadas desde nosotros. Todavía no sabíamos el por qué. Mientras Julie comparte por última vez los asientos de atrás de un taxi con su amante Joseph, la película se deshizo, y el proyeccionista tuvo que despertarnos. Entonces todavía no comprendíamos del todo el cine y en ese momento -esto es algo que he descubierto con los años- la verdad se nos fue señalada.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Agarrarnos o dejarnos agarrar

En la última película de los hermanos Dardenne, Cyril, el niño de la bicicleta, se agarra -literalmente- a Samantha. Más adelante le pregunta por qué le ayuda, y Samantha le responde "nose... tú me lo pediste".

Cyril la necesitaba, y ella se dejó agarrar. Cuando nos gusta una persona deberíamos agarrarnos a ella del modo en que Cyril se agarra a Samantha. No consigo pensar en una imagen más embrionaria del nacimiento del amor.