lunes, 17 de mayo de 2010

all time is eternally present

Entonces Gonzalo pensó que el cine no era más que un encuentro y que debíamos tratar de hallar en él una mirada que nos correspondiera, y ese pensamiento solitario, que aspira a volar lejos de este suelo, causó en mí una tristeza terrible -como cuando la Mama et la putain- porque aquella misma tarde había empezado a aceptar que quizá era invisible como le sucedía a la niña de aquella película de Buñuel.

No me juzguéis por escribir mis tristezas, soy de los que cuando buscan en el vino el recuerdo o el olvido, al no encontrarlo suficientemente completo para el gusto contemplan entonces el cielo a través del culo de la botella y pienso ¡Ah! la ciudad está de mi parte. Como ayer, que miles de personas tomaron las calles para celebrar nuestro encuentro.


domingo, 9 de mayo de 2010

maldito dreyer



"Detente instante: ¡eres tan bello!"


jueves, 6 de mayo de 2010

martes, 4 de mayo de 2010

tengo un reproche que hacerle al mundo

Aún tengo algunas monedas y veo con mis propios ojos que algo está sucediendo en Filipinas. 12 meses atrás, con los estómagos vacíos, habríamos seducido a cualquiera para acabar siendo invitados a cerveza. Desde que abandonaste la ciudad algo en su atmósfera me desagrada: hay que volver a tomarse la vida en serio, coger el tren de las 10 y dejarse de ostias. Debéis de tener un plan secreto, sino no me explico qué es la sensatez. No estoy triste, no. Es sólo una cuestión de gravedad: la gente no está para historias ni cuentos chinos.


lunes, 3 de mayo de 2010

esperando a truffaut


"Tres películas al día, tres libros a la semana, unos discos de buena música bastarían para hacerme feliz hasta la muerte, que llegará un día no lejano y a la que, egoístamente, temo."


sábado, 1 de mayo de 2010

el amor es más frío que la muerte

Admiro que hayas sido capaz después de tanto de volver a echarla de menos. Cuantas cartas no hemos escrito por orgullo, cuantas cosas han muerto dentro de nosotros. El otro día surgió en mí el deseo universal de explicar a una escultura griega la diferencia entre contemplar un jardín a través de una ventana o contemplar las manchas borrosas que se forman en el cristal de la propia ventana. Comprendo que el arte necesitara reinventarse para sobrevivir, pero sin luz ya no sé si me interesa. Tampoco sé escribir. Aviso a los navegantes de que mi cine tratará de esto. Serge Daney tenía razón: al fin y al cabo lo bonito es que en un plano puede ser de día y al siguiente de noche. O ver como dos personas que se han herido acaban comprendiéndose. Esto es muy importante para mí.


miércoles, 28 de abril de 2010

tajabone



Nos despedimos en el barrio en el que habíamos crecido. En un par de meses estarás de vuelta, y nos volveremos a ver, aunque sea sólo unos días. Había algo que evitó contarme hasta el último momento: En realidad no necesito volver a España para alargar mi estancia allí, puedo salir a Los Ángeles y volver a cruzar la frontera.

El día en que te conocí llevabas puesta una camisa blanca y una corbata azul. Celebrábamos el 2003, yo estaba fumando porros en el palomar y tú te acercaste y empezamos a conversar. Desde el principio, los dos teníamos muy claro lo que queríamos hacer: yo te hablé de cine y tú de moda, y los ojos nos brillaban. Siempre has tenido las cosas muy claras y eso te ha llevado a donde querías.

Durante una época dejamos de ser amigos. La culpa fue mía. Yo siempre he sido muy gilipollas. A los 21 años te fuiste a vivir a Madrid y nos perdimos la pista. Al cabo de unos años nos volvimos a encontrar. Tú te habías convertido en un diseñador reconocido por su trabajo y yo en una persona fría. Un día conversamos sobre ello. Era incapaz de hablarte de las cosas que me emocionaban con la misma ilusión que a los 17. Sin darme cuenta, algo de mí había muerto ya.

Tú te ibas a vivir a América y yo seguiría soñando en el barrio. Probablemente no nos volveríamos a ver en mucho tiempo. Como no me gustan las despedidas me inventé que a la mañana siguiente cogería el tren contigo, y nos despedimos así, fríamente. Me he despertado tarde y llevo toda la mañana llorando, yo que nunca lloro.