jueves, 18 de agosto de 2011

busca un aeropuerto


búscame de nuevo en la oscuridad,
toda la vida despierto.



jueves, 11 de agosto de 2011

sólo estaré bien el día que haga una película

Hubo una época en la que tomábamos los bares imaginando que revolucionaríamos el cine. La imaginación era nuestra forma de pensar. Sin imaginación uno está perdido -nosotros imaginamos un verano fatal y solo de ese modo fuimos capaces de vivirlo.- Nunca hablábamos de los filmes que detestábamos ni de los directores que formaban parte de nuestra lista negra en la que incluíamos a críticos y a González-Sinde como cabeza de turco. También teníamos nuestra lista de favoritos: adorábamos Deseando amar, Dogville, Lost in translation, Kill Bill, La mala educación, Mi vida sin mí, Mulholland Drive, Olvídate de mí, Soñadores, Elephant. Vivíamos esperando noticias sobre las nuevas obras maestras de sus realizadores, aunque con el tiempo pocos han sido los que han vuelto a rodar una buena película, convirtiendo esa época en algo excepcional.

Sabíamos en lo que se había convertido el cine, en lo lejos que lo habían situado del clasicismo, y nosotros teníamos nuestras propias ideas al respecto, una política propia para acercar el cine a nuestra realidad: la hipermodernidad y el montaje emocional.

Habíamos descubierto ya a nuestros clásicos, siempre modernos, con los que comulgábamos: Cassavetes, Bresson, Godard, Truffaut, Resnais y los cuentos morales, los italianos -más imaginativos que los franceses: el cine italiano de los años 60 es un OVNI.- Habíamos descubierto que no se puede vivir sin Fassbinder. Tampoco sin Arrebato.

Después llegó Tsai Ming-liang, Jaime Rosales, Los amantes regulares, Last Days, Naturaleza muerta, Death Proof, y asistimos a la proyección de Import/Export, y de nuevo se abrió una brecha, y todas la películas volvieron a envejecer 10 años más: "he aquí nuestro cine, nosotros que nos disponíamos a hacer películas."

Y entonces tuvimos que enfrentarnos a una vida para la que no queríamos estar preparados y con la que ya no teníamos nada que ver. A nuestra gran desilusión le acompañó el estupor, que no era más que un instinto de resistencia, y Nacho publicó sus canciones más difíciles. Pero aprendimos de un modo natural a adaptarnos y empezamos a fingir. Mientras tanto, el cine volvía a recuperar su hambre de ficción y Tarantino reinventaba la historia.

Justo a tiempo aparecieron todos esos cineastas filipinos y el mundo entero se preguntó ¿quién es Brillante Mendoza? Almodóvar filmó Los abrazos rotos, la historia de un hombre que ha de escoger entre la mujer a la que ama y su película -y que defenderé con mis propias uñas.- Godard dijo que no al festival de Cannes por motivos griegos (a los que nuestro sistema económico neoliberalista ahogaba salvajemente): presentó una película que se había producido de un modo socialista por varios realizadores, recordando que el dinero era un bien público, como el agua, y que -en su última lección cinematográfica- en el futuro deberíamos aprender a pensar entre imágenes. Y entonces un tailandés, Apichatpong Weerasethakul, se atrevió a sentar un mono en la mesa.

Nosotros tratamos de actuar como si nada de eso hubiera sucedido, pero no os confiéis.




domingo, 24 de julio de 2011


Tumbado a su lado, en algún momento pensé en todos lo chicos que me habían tratado mal. Después inventamos el beso -del mismo modo en que a mi padre se le habían ocurrido las mismas ideas que a Keynes para crear empleo, solo un siglo más tarde, pero era formidable.- y aprendimos a follar como si fuera la primera vez, como si nuestros cuerpos hubieran despertado por fin cansados ya de ser solo carne. Como los cineastas que inventan su cine en cada filme. Habían transcurrido 28 horas sin separarnos y en la primera noche que pasamos juntos descubrí que una película debía de ser creada no solo por el director, sino por todas las personas que participan en ella. No era una cuestión cinematográfica, sino política. Un pensamiento revolucionario.


domingo, 17 de julio de 2011

no hay nada mejor que imaginar

Le pregunté a Paco, oh Paco ¿qué voy a hacer el año que viene? Lo que tienes que hacer es rodar tu película. Por primera vez pienso que me ve capaz. ¿Dónde está tu cortometraje? En la basura. Insistíamos siempre sobre el mismo lugar. Odio las obras con mensaje. Piensa en Godard. Imagino el perfil de un terrorista no arrepentido que ha revolucionado el cine moderno. Pongamos un ejemplo, analicemos la realidad como le corresponde a todo marxista-leninista: en Masculin-feminin unos jóvenes con política propia actúan sin concesiones ante una sociedad imbécil. ¿Y qué les sucede a esos jóvenes? Que se enamoran. Atardece mientras nosotros pensamos en la raja de Salcedo. En los relojes de Torres. En una noche que empieza donde Amanecer termina. Nuestro profesor de historia contemporánea piensa que el marxismo-leninismo también es una estupidez, un invento de Stalin.

El deseo de no rodar pasara lo que pasara.
Este deseo era un lujo y Eustache lo sabía.



Otoño de 2011. Varios meses sin intercambiar una palabra. Tú te moverás solo lo imprescindible, de un modo abrigado. Empiezas a querer a personas que no conozco, y eso te aleja. Mi realidad también ha cambiado. Pero pensamos de un modo anacrónico a esta nueva realidad porque aún tenemos asuntos pendientes con esa otra anterior vida que era la nuestra.


sábado, 18 de junio de 2011

Vértigo


Que extraña película ¿verdad? Tú mismo te das cuenta y te cuesta cada vez más recordarla a medida que avanzas por ese pasillo gris lleno de espejos ¿En qué realidad se mueven Madeleine y Scottie?¿Lo has visto? Los besos de Kim Novak y James Steward pertenecen a otra ficción. Así como tú escribiste sobre aquella tarde en la que comprendiste que los besos más bonitos serían siempre besos de película ¿o era al revés?¿Te das cuenta cuando Madeleine piensa “nosotros ya no podremos vivir nuestro amor”? Aunque uno trate de resucitarlo a lo largo de sus días en otros cuerpos.


sábado, 11 de junio de 2011

aunque tú no lo sepas eres un héroe

y encuentro más belleza en tu humilde rostro imperfecto
que en un primer plano de Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc caliente.
Prefiero tu diente no alineado, sonriente,
y tu mirada miope casi estrábica y llorosa, emocionado,
que corresponden a tus incapaces adolescentes torpes ganas de cambiar las cosas.
Espero acostarme con tus ideales,
despertarme abrazado a tu ancha política.

tengo toda mi confianza puesta en ti y en todos los que sean como tú.

viernes, 3 de junio de 2011

"La película del mañana será un acto de amor"

si uno navega por youtube puede encontrar mucho más cine que en las carteleras. se trata de pequeños filmes que no formarán parte de la historia del cine y que nunca ganarán una palma de oro. de un cine democrático, igualitario y libre. de películas realizadas por personas a las que no les interesa ser directores de cine, sino que sienten esa necesidad universal y física de perpetuar la existencia movidos por una pulsión de vida. La misma pulsión que nos motiva a comer, practicar sexo o a escribir. Ese cine que imaginaba Truffaut y que ya existe es el cine del presente y del que nadie habla.