sábado, 26 de enero de 2008

sin pedirte palabras ni acciones

hasta que un día todo cambie -ese día siempre llega-. Entonces, acabada esta época, nada de lo que pertenece a ella existirá ya. Cambiaré de Dioses, de confidentes, la suerte de difusión del deseo amoroso me hará vivirlo como único en otra persona, contemplaré seguramente otros horizontes, y todo esto pasará a formar parte de un agradable y -estoy convencido- bello sueño. Las personas que me conocen pensarán que seguiré creyendo en un Dios francés y que en mi infinito existirá aún la posibilidad del cine. Tú me recordarás siempre como el chico que te quiso y la mitad de las cosas seguirás sin comprenderlas. Al igual que yo, que sólo comprenderé la mitad del mundo que forzosamente reconstruía en mi cabeza, porque sólo me entero de la mitad de las cosas.

4 comentarios:

zaida dijo...

me acuerdo de un día que nos leíste ese fragmento de tu carta. o de tu diario, qué más da. ¿Cuándo volvemos a Calafell?

zaida dijo...

te digo que me acuerdo porque fue un momento mágico.

esagranmentira dijo...

y yo, me acuerdo.
y ya estamos todos.
marc, eres.

Countyfair dijo...

oye ojos azules, quiereme un poco y llámame