jueves, 25 de septiembre de 2008

El cine, realmente, no ha sido inventado todavía



Mientras París se resiste, Paco, Júlia y yo vemos la película que Woody Allen rodó en Barcelona y que supongo todos acabaréis viendo de un modo especial, cada uno en su justa distancia. Hay algo en esa película que me acompaña hoy, y que probablemente tenga que ver con Penélope Cruz, y lo máximo que se le puede pedir a una película es que te acompañe al salir de la sala. Cloe dice que tengo el síndrome de Stockholm con la universidad, porque voy casi todas las tardes en realidad a no hacer nada. Ayer vio nuestro corto en el auditorio de la universidad y dice también que le entraron ganas de llorar, porque se había reencontrado con todo el cine que le gustaba y le recordaba el ser guapo y joven a los 20 cuando aquella tarde, después de Godard, que me acompañaste hasta casa. Al cabo de un rato se ha dado cuenta de que GODARD si se escribiera GODART significaría el dios del arte. Mañana he quedado con ella para ir a ver al CCCB un encuentro entre Isaki y una directora japonesa.


Mientras leía esto en el tren de vuelta "las verdaderas primicias del cine -que no han llegado a existir más que en la imaginación de algunas decenas de hombres del siglo XIX- buscan la imitación total de la naturaleza. Todas las perfecciones que se añadan al cine sólo pueden, paradójicamente, retraerlo a sus orígenes. El cine, realmente, no ha sido inventado todavía.", mientras leía estas reflexiones escritas por André Bazin, y me daba cuenta de que eran las mismas frases que, apasionados -estoy convencido-, habían leído anteriormente GODART o Truffaut, un chico, muy bello y muy joven a sus 18 años, me miraba muy decidido como para comprobar que yo le devolvería la mirada, y cuando lo hacía entonces se retiraba como satisfecho, pero, como un juego, algo en él -una suerte de traviesa inocencia- le hacía volver a esperarme con su mirada clavada en mí, y yo sonreía por dentro, porque me estaba haciendo sentir nostalgia por algo que nunca había vivido y que ya no viviría jamás: al amor a los 18. En realidad, lo único que me ha impulsado a escribir estas líneas ha sido esto último -he necesitado escribir sobre él en lugar de masturbarme (y ya está!)-. Así, poco a poco, por culpa de los chicos, voy recuperando las palabras.


1 comentario:

Marga dijo...

porqué soy la última en enterarme?

pd: me acuerdo mucho de tu "sabes que te digo? que qué pena". tu a lo mejor no, pero yo sí me acuerdo. y me hace mucha ilusión. un beso grande.