martes, 16 de diciembre de 2008

autoayuda

Por las noches, cuando todos se han acostado y el piso permanece oscuro y silencioso comienzan mis batallas mentales. Sólo consigo evitarlas cuando no duermo sólo. Es por eso que la otra noche fui hasta tu habitación y te pregunté si podía dormir contigo. Pero anoche creo que me reconcilié con mis miedos, sí, gané una batalla y me dormí eufórico. Aún somos jóvenes, y somos como los juncos que se doblan pero siempre siguen en pie, somos juncos salvajes. Llevo días callejeando imprevisiblemente como si fuera un personaje de Godard. Salgo de casa sin saber exactamente a dónde ir ni con quien me acabaré tropezando ahora y después. La mayoría de los días acabo encontrando a algún amigo. Llevo días preguntándoles y escuchándoles, y cada uno cuenta su historia -esas historias son sus tesoros-.Unos me dicen que toque, otros que imagine, otros que escriba, otros que no le de tanta importancia. 

4 comentarios:

Eugène dijo...

parece que cuando menos callejeo, más perdida estoy y los miedos siguen ahí, bajo las sabanas de los solitarios. salvame un poco te lo ruego

mirandoajulie dijo...

hola marc
yo tambien lo he hecho mal

carme dijo...

aún somos jóvenes, ya.
que bé llegir-te, marc!

alfabeta dijo...

me encanta que me llames y nos veamos

y yo ¿qué te digo?