domingo, 22 de noviembre de 2009

los días pasan para no volver

Ayer encontré a mi hermana cenando en el centro de Sabadell, se preguntaba porqué la ciudad estaba vacía. Siempre lo estaba. Paco y yo solíamos acabar en cualquier bar vulgar. Estábamos solos y nos abandonábamos durante horas al alcohol, al tabaco y a nuestras conversaciones sinceras sobre el arte, el cine y las relaciones con los chicos. Cuando converso con Paco siento que converso conmigo mismo y soy capaz de expresar mis temores más personales y de celebrar mis aprendizajes. La clave está en el sentido del humor, claro.

Cuando camino suelo repetirme "trabaja, pensamiento, cuanto puedas". Me emociona el rostro de Charlotte Gainsbourg y sobre todo cómo pierde la mirada. También la relación de amistad que mantenían Lorca, Dalí y Buñuel. Y cuando no me apetece hacer nada me miro al espejo mientras fumo y pienso que mañana dejaré los cigarrillos y me convertiré en un atleta.

No hay comentarios: