sábado, 9 de abril de 2011

aullido

Por qué lees en voz alta a Kerouac y de qué otro modo sino me pregunto por qué nada de lo subrallado lo estaba como si no hubiese pasado por allí antes. Echo de menos ciertas conversaciones a las que no he llegado a tiempo -y que no se producirán ya de un modo verdadero- en la oscuridad sobrenatural de la habitación de la calle Dr Dou y todas esas últimas noches pidiéndome que me quedara a dormir que me ibas a abrazar y a darme ese cariño que apenas conozco porque sentirme querido me ha resultado siempre tan incómodo.

-Y cómo suenan estos poetas.

1 comentario:

Señorita dijo...

lo que siempre subrallamos es eso que ya sabíamos o que estaba allí des de hacía mucho!