sábado, 7 de enero de 2012

la verdad se sentó sobre nuestras rodillas


Creo que fue en el segundo Congreso de Cine Europero en Barcelona donde unos pocos asistimos a la proyección del filme Noche y Día de Chantal Akerman. La luz atravesaba la sala y rebotaba en la pantalla para acabar siendo absorbida por nuestras retinas, solo entonces supimos que estábamos siendo espectadores del cine con el que siempre habíamos soñado: aquellas imágenes solo podían haber sido proyectadas desde nosotros. Todavía no sabíamos el por qué. Mientras Julie comparte por última vez los asientos de atrás de un taxi con su amante Joseph, la película se deshizo, y el proyeccionista tuvo que despertarnos. Entonces todavía no comprendíamos del todo el cine y en ese momento -esto es algo que he descubierto con los años- la verdad se nos fue señalada.


No hay comentarios: