jueves, 1 de noviembre de 2012

Lo imposible II


Soy godardiano. Considero a Godard un cineasta narrativo. Perdería el punto de gravedad si no me refiriese al cine que cuenta una historia. ¿Por qué siempre es necesaria una historia? Hasta en Garrel. Hasta en Apichatpong. Las películas han de contar algo. Pero no hay que confundir guión con narración.

Terrence Malick o Wong Kar-Wai son revolucionarios dentro de la narración clásica. El cine tardará una década en metabolizar El arbol de la vida. Todos los cineastas "clásicos" serán recordados por haber sido revolucionarios a su medida. Pero la verdadera revolución llegará con Godard. Godard es un visionario, Filme socialisme es una película del futuro. Y en el presente Apichatpong es el vencedor

Si trabajaran partiendo de un guión sólido no hubiesen conseguido la Luna. Eso demuestra que el cine es más que un guión. Una película que tiene éxito siempre escapa al guión. Son solo cuestiones económicas o de pereza que uno (pueda o quiera) lo necesite. Si Woody Allen se pudiera permitir tener un equipo fijo a su disposición como lo tuvo Chaplin, preferiría rodar sin guión para ahorrarse el trabajo de escribirlo, y si descubriera que eso le supusiera demasiados quebraderos de cabeza, más trabajo aún del habitual, preferiría volver a su método antiguo y seguir escribiendo.

Godard acostumbra a partir de una premisa, de una historia, de un argumento, que no tiene por qué no ser convencional (para luego poder ir en contra, porque es lo que necesita) ni mucho menos algo sólido, porque en el rodaje Godard filma con su corazón (las cuestiones morales son las cuestiones del corazón), y por eso gusta tanto. Pero él también es muy perezoso a la hora de escribir y tal vez esa pereza tenga parte de culpa en el descubrimiento de nuevos horizontes.

Con o sin guión, uno debe sentirse libre dentro de una narración. Como los novelistas que, en un momento dado en su escritura, abandonan el hilo argumental para retomarlo treinta páginas más tarde. Por eso me gusta tanto Todo sobre mi madre, porque Almodóvar camina por la narración como Pedro por su casa, condimentando un filme rico en historias y personajes -alguna basta con ser apuntada, como la de los cuadros de Chagall que falsifica la madre de Rosa (Penélope Cruz)-, haciéndonos sentir esa libertad. Y una película de Godard no valdrá nunca más que una de Almodóvar, porque todas las películas son iguales. El cine es así de justo.

Ya sabréis en qué bando estoy, y me mantendré atento. Quiero que seáis exigentes. No de un modo altruista, sin pedir nada a cambio. Lo que se exige es lo que le pertenece a uno, y vosotros debéis exigirme la película que os prometí. Pedirme la Luna.


2 comentarios:

Señorita dijo...

llego a casa temprano con café en la mano y te puedo leer tranquilamente, tengo que contarte cosas de mi nuevo seminario.
mírate esto: no lo encuentro en digital, pero lo pillaré de la biblio:

http://www.casadellibro.com/libro-hombres-de-marmol/9788495346568/951996

j

Jean Luc dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=xYPMzG81Y2I