martes, 25 de diciembre de 2012

A mí no me importaría tener cuatro brazos


Entre lo mejor del cine español de la última década se encuentra una pequeña película del 2007 que se llama La carta de Dafne.  Es un monumento a todos los locos que una vez finalizado el amor siguen creyendo en él, por si acaso; sobre y para los atrapados en el tiempo.

Es la película con la que soñó Truffaut y que le devuelve la razón. Hecha con amor y de un modo inconsciente. Una película sincera y llena de imperfecciones, y sus espectadores no sobrepasan al número de amigos de sus directoras. Es una película importante, que el cine necesita para seguir respirando y latiendo.   

Dicen que los enamoradizos están en peligro constante porque son frágiles, pero la verdad es que son como una roca, tropiezan por la vida sin hacerse daño, son inocentes y eso les permite tener la piel dura, como la de Dafne, que al final del filme le desea un feliz viaje a Lucía, y no hay duda de que lo será. Son las más fuertes.




3 comentarios:

Señorita dijo...

vaya fotograma. homenaje total. me enamoro

Zaida Carmona dijo...

vaya homenaje. me emociono. qué bonito lo que escribes.
FILMEMOS!

Rafa.Otero dijo...

hacia mucho mucho tiempo que no me paseaba por este huerto y me has alegrao la noche.intuyo que hablas de un corto de esas dos gigantes y veo que tienen razon, que gran homenaje! En serio gracias por tu constancia, por no abandonar(nos), por seguir buscando y permitir encontrarnos como ahora. En realidad te menti, ayer me pasee por aqui y hace un rato pensaba en ti y te buscaba. Pensaba que tu mejor pelicula ya la has filmado, que eres tu mismo , tu vida y lo que buscas, que poco importa si nunca es filmada o proyectada pero que la pereza, el pudor o la inseguiridad no sean el motivo, que no hay ninguna prisa, que toda la suerte del mundo, que no abandones (eis), que aunque no lo demuestre me acuerdo mucho de ti, de vosotros, que a veces se me olvida la suerte que tengo...te estimo!
Rafa