sábado, 1 de mayo de 2010

el amor es más frío que la muerte

Admiro que hayas sido capaz después de tanto de volver a echarla de menos. Cuantas cartas no hemos escrito por orgullo, cuantas cosas han muerto dentro de nosotros. El otro día surgió en mí el deseo universal de explicar a una escultura griega la diferencia entre contemplar un jardín a través de una ventana o contemplar las manchas borrosas que se forman en el cristal de la propia ventana. Comprendo que el arte necesitara reinventarse para sobrevivir, pero sin luz ya no sé si me interesa. Tampoco sé escribir. Aviso a los navegantes de que mi cine tratará de esto. Serge Daney tenía razón: al fin y al cabo lo bonito es que en un plano puede ser de día y al siguiente de noche. O ver como dos personas que se han herido acaban comprendiéndose. Esto es muy importante para mí.


2 comentarios:

Zaida Carmona dijo...

confío en que un día seamos capaces de escribir todas esas cartas.

J dijo...

hay luz de sobras