miércoles, 5 de diciembre de 2007

el cine según



Es verdad, que el cine convoca fantasmas del pasado. Que hace presentes emociones pasadas. No he sido nunca tan consciente de esta capacidad que nos tiene a todos tan desconcertados estos días. Claro, el cine -pienso-, que, como el amor, proyecta cada instante hacia el infinito. Había olvidado que fue por esto que dejé de dibujar, de pintar, de tocar, de componer, y por lo que me enamoré del cine. Desde el principio me atrajo la idea de un arte cuyas materias primas eran el tiempo y el espacio en su constante fluidez, las mismas que las de la realidad, que las de la distancia. El cine es más, pensé. Es por eso que creo que no hemos de tener miedo a estos fantasmas. No a los bellos fantasmas que viajan através del tiempo y del espacio hacia un lugar lejano, que no tiene fin, para desaparecer. O ser eternamente convocados, pero siempre para desaparecer.

Hoy me he sentido muy mal. Nunca he tenido la intención de herir a nadie con mi cine y, sin embargo, hoy he tenido la sensación de que lo estaba haciendo. No sabéis lo mal que se siente uno. De verdad, nunca he querido herir a nadie, eso bien lo sabe Pedro, que estuvo una semana sin ver "Resurrección" pensándose que sería algún tipo de venganza por mi parte. Lo único que pretendo es comprender a las personas que me rodean, porque creo que la felicidad, no sé de qué modo, participa de algo de todo esto.

1 comentario:

alfabeta dijo...

sabes que eres de las personas más buenas que he conocido en este mundo

y hablo con el corazón, igual que tú gravas y escribes con él

y a veces hablar con el corazón puede doler


nos vemos mañana querido dante

quiero que cuentes conmigo
me gusta que cuentes conmigo